
El abuelo encontró estas piedras en la playa y, como no podía ser de otra manera (de tal palo, tal astilla), enseguida se le ocurrió un juego: piedras como dados. Se cuentan los agujeros y se suman.


El abuelo encontró estas piedras en la playa y, como no podía ser de otra manera (de tal palo, tal astilla), enseguida se le ocurrió un juego: piedras como dados. Se cuentan los agujeros y se suman.